Rush in Mexico City

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CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 6, 2002.- Han tenido que pasar casi 30 años de vida para que los fans mexicanos de Rush pudieran presenciar el concierto de sus vidas, pero se puede afirmar que valió la pena esperar en cuanto el latigazo inicial de Tom Sawyer sacudiera a poco más de 25,000 asistentes al Foro Sol de esta capital para disfrutar de tres horas de rock artístico-progresivo. A la vez que se disolvía la leyenda urbana tantas veces comentada de que el formidable baterista Neil Peart no podría tocar en la altitud de México (unos 2,300 metros) por culpa de su presión arterial o quién sabe qué dolencia cardiaca, el trío canadiense se reconcilió tanto en fondo como en forma con su ‘nuevo’ público y hasta se excusó por haber tardado tanto tiempo en venir; como ‘penitencia’, la banda regalaría fuera de programa Closer To The Heart ante muchos encendedores flama en alto.

Y es que un recorrido por 29 temas de la extensa discografía de Rush, incluidos cuatro de su último trabajo (Vapor Trails), complacería a cualquiera, a pesar de que fuera de la lista se quedaran temas tan inolvidables como Red Barchetta, Subdivisions, Show Don't Tell, Fly By Night y paremos de contar.

Geddy Lee, Alex Lifeson y Neil Peart, tan fríos en apariencia como robóticamente precisos a la hora de ejecutar sus piezas, se bastan para impartir en cada actuación una maestría en virtuosismo roquero cuando cada vez hay menos aprendices dignos de competir con ellos, pero gracias al saber estar de la tercia norteamericana cabe esperar más agradables sorpresas suyas con el paso de los años.

Dividido en dos segmentos, el concierto discurrió de principio a fin por muchas de las canciones que han hecho historia en el grupo a lo largo de tres décadas, excepto las del material reciente, que fueron anunciándose con la inconfundible voz de La Brujita Lee, un artista del escenario que alterna bajo con teclados, canta igual que cuando empezó Mick Jagger no se queda solo en este sentido- y tiene tiempo de comunicar a los presentes sus simpatías y vibraciones al instante.

La mejor prueba del buen hacer de Rush se evidenció al cortarse de súbito el sonido con Driven, pues Lee, Lifeson y Peart, en ese orden, improvisarían enseguida un regreso muy afortunado con sendos solos, para terminar al unísono y tomarse con buen humor la falla de sonido, como si formara parte del espectáculo. Por desgracia, esa no sería la única mancha en la producción del evento, pues se repetiría con el cierre del show, Working Man, y, a punto de acabar, la banda se despidió con el esperanzador mensaje de volver en cuanto pueda.

Visualmente no se trata del mejor concierto en el planeta, porque la destreza de los músicos roba cámara y oído sin tregua -en especial un fino repertorio de batería a cargo de Peart, que duraría cerca de 10 minutos, el popular The Rhythm Method-, pero la pantalla gigante incrustada en el fondo del escenario apoya significativamente el desarrollo de los temas a la par que los diferentes juegos de luces, máxime en el inicio del segundo set, con el sencillo de moda One Little Victory.

UN REPASO POR TODA LA DISCOGRAFÍA DE RUSH

Primera parte
Tom Sawyer
Distant Early Warning
New World Man
Roll The Bones
Earthshine
YYZ (tema instrumental)
The Pass
Bravado
The Big Money
The Trees
Freewill
Closer To The Heart (acústico)
Natural Science

Segunda parte
One Little Victory
Driven
Ghost Rider
Secret Touch
Dreamline
Red Sector A
Leave That Thing Alone (tema instrumental)
The Rhythm Method (solo de Peart)
Resist (acústico)
2112: Overture/The Temples Of Syrinx
Limelight
La Villa Strangiato
The Spirit Of Radio
Regreso
By-Tor & The Snow Dog
Cygnus X-1 (tema instrumental)
Working Man